Lo que votó San Vicente (y lo que no)

 

Un domingo de elecciones atravesado por la tragedia y resultados inesperados. 


La madrugada nos estremeció con una noticia dolorosa: el accidente sobre el arroyo Yazá que se cobró varias vidas y enlutó a Misiones. Horas después llegó otro golpe: el fallecimiento de la compañera Mónica Hein, trabajadora municipal de El Soberbio, ex delegada de ATE. Acompaño con profundo pesar a su familia, amigos y compañeros. 

En el plano electoral, la jornada me dejó sensaciones que me gustaría compartir: 

Desde temprano se notó la baja participación: en la escuela N° 654, donde estuve fiscalizando (7 mesas) ninguna superó el 60% del padrón. Ese dato refleja el desinterés en las elecciones de medio término y enciende una alerta sobre la participación como pilar de la democracia. Sigo convencido de que la democracia sólo se fortalece con más participación. 

Un punto alto fue la implementación de la boleta única papel: el voto resultó ágil y claro, sin las trampas del “boleteo” ni los problemas del cuarto oscuro. El votante puede expresar su voluntad sin intermediarios; para mí, es un sistema transparente que además facilita el recuento. Sin embargo, esto no reemplaza la presencia de fiscales: somos nosotros los garantes de la transparencia, tanto en el escrutinio provisorio como en el definitivo. Habrá que ver cómo la BUP podría adaptarse a la ley de lemas, algo que no parece un obstáculo, aunque aún no veo señales políticas de avanzar en la implementación en la provincia. 

Según el escrutinio provisorio, La Libertad Avanza se impuso en San Vicente con 7.534 votos, duplicando su desempeño en las elecciones provinciales (3.591), mientras que el Frente Popular Agrario y Social (FPAyS) obtuvo 6.083 votos, un leve crecimiento frente a los 5.628 anteriores. Estos resultados marcan una derrota histórica del oficialismo, relegado al tercer lugar con apenas 3.753 votos. Se nota que hay dinero en Misiones, pero no llega a la gente: la gestión muestra eficacia administrativa, pero le falta humanidad. Los resultados en San Vicente evidencian el agotamiento del modelo provincial y un malestar que se expresa por distintos canales. La pérdida de centralidad del oficialismo no se debe sólo a la coyuntura nacional, sino también a su desconexión con la realidad local. 

No creo que el voto en Misiones haya respaldado los ajustes en discapacidad, ni los golpes a los jubilados, ni el desfinanciamiento de las universidades o del Garrahan. Tampoco la entrega de soberanía a Estados Unidos, obscena, ofensiva, injustificable. Ese voto expresa, más bien, la búsqueda de una alternativa capaz de desafiar al poder provincial. Para mí, eso votó San Vicente, y ese mismo impulso se replicó en buena parte de la provincia

La oposición, en poco tiempo, volverá a discutir lugares en las listas en lugar de construir una propuesta sólida que contenga las demandas de una sociedad que espera respuestas, no promesas. Sin reconstruir espacios de participación, no hay democracia que resista. 

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